Definición

El marco CASEL es la estructura más ampliamente adoptada en el campo para comprender, enseñar y evaluar el aprendizaje socioemocional. Desarrollado por el Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning, define cinco dominios de competencias interrelacionados que en conjunto describen qué significa ser emocionalmente y socialmente capaz: Autoconciencia, Autogestión, Conciencia social, Habilidades relacionales y Toma de decisiones responsable.

El marco trata estas competencias como habilidades enseñables, no como rasgos de personalidad fijos. Un estudiante que tiene dificultades para regular la frustración durante el trabajo en grupo no es simplemente «conflictivo»: se encuentra en una etapa más temprana de una competencia aprendible. Este cambio de perspectiva tiene implicaciones significativas en cómo los centros diseñan la instrucción, construyen la cultura escolar y responden ante la conducta.

El marco también sitúa las competencias individuales dentro de un modelo ecológico más amplio. El desarrollo de habilidades del estudiante está determinado por la calidad del aula, del centro y del entorno familiar donde se practican esas habilidades. Competencias y contexto son inseparables, razón por la cual CASEL aboga por una implementación sistémica en los tres entornos, no por lecciones aisladas insertadas en una jornada escolar que permanece sin cambios.

Contexto histórico

CASEL fue fundada en 1994 por un grupo que incluía al psicólogo Daniel Goleman, a la filántropa Eileen Rockefeller Growald y al educador Timothy Shriver. El libro de Goleman Emotional Intelligence (1995) dio impulso público al naciente campo, pero los cimientos académicos de la organización fueron construidos por investigadores del School Development Program de la Universidad de Yale, dirigido por James Comer, y por Roger Weissberg en la Universidad de Illinois en Chicago.

Weissberg, que ejerció como director de conocimiento de CASEL durante más de dos décadas, se apoyó en trabajos previos en ciencia de la prevención y desarrollo positivo de la juventud para diseñar un marco que pudiera operacionalizarse en centros escolares reales. El modelo de cinco competencias quedó codificado en la primera publicación de referencia de CASEL, Promoting Social and Emotional Learning: Guidelines for Educators (Elias et al., 1997), que sintetizó la investigación existente sobre programas en un conjunto coherente de principios.

El marco ganó tracción política tras la publicación en 2011 de un metaanálisis de referencia (Durlak et al.) que cuantificó los beneficios académicos de los programas SEL. Esa base de evidencia impulsó la adopción a nivel estatal: en 2020, más de la mitad de los estados de EE. UU. habían publicado estándares SEL propios para primaria y secundaria, casi todos organizados en torno a la estructura de cinco competencias de CASEL. El marco ha influido desde entonces en la política educativa y el diseño curricular en Canadá, Australia y partes de Europa.

Principios fundamentales

Autoconciencia

La autoconciencia es la capacidad de reconocer y nombrar con precisión las propias emociones, pensamientos y valores, y de comprender cómo estos influyen en la conducta. Los estudiantes con una sólida autoconciencia pueden identificar que se sienten ansiosos antes de una exposición oral — y pueden utilizar esa identificación como punto de partida para la regulación, en lugar de la evitación.

La concepción de la autoconciencia según CASEL incluye reconocer con honestidad las fortalezas y limitaciones personales, no solo la autoestima positiva. Esta humildad intelectual es una condición previa para el crecimiento; los estudiantes que no pueden evaluar con precisión su nivel actual de habilidad no pueden establecer objetivos de aprendizaje productivos.

Autogestión

La autogestión abarca las habilidades necesarias para regular las emociones, gestionar el estrés, establecer metas y perseverar ante los obstáculos. No consiste en suprimir los sentimientos, sino en la capacidad de actuar conforme a los valores a largo plazo incluso cuando los impulsos a corto plazo tiran en otra dirección.

En términos de aula, la autogestión es visible cuando un estudiante respira antes de responder a un compañero que ha dicho algo frustrante, o cuando divide un proyecto extenso en tareas diarias y las cumple. Estos comportamientos pueden modelarse, practicarse y mejorarse.

Conciencia social

La conciencia social es la capacidad de comprender las perspectivas de los demás, incluidas personas de distintos orígenes, culturas y experiencias. Abarca la empatía, la adopción de perspectivas y la comprensión de las fuerzas sociales e históricas que condicionan las circunstancias individuales.

Esta competencia va más allá de llevarse bien con los demás. Un estudiante puede no tener afinidad con un compañero y aun así demostrar conciencia social al inferir correctamente cómo podría sentirse ese compañero y por qué. Las dimensiones cognitiva y afectiva son distintas, y los centros deben desarrollar ambas.

Habilidades relacionales

Las habilidades relacionales incluyen la comunicación, la escucha activa, la cooperación, la resolución de conflictos y la capacidad de resistir la presión negativa de los iguales. No son habilidades blandas en sentido peyorativo: se encuentran entre los predictores más fiables del éxito laboral y el bienestar en la adultez identificados en la investigación longitudinal.

Las habilidades relacionales se practican necesariamente con otros, lo que significa que requieren interacción social estructurada en el centro escolar, no solo instrucción directa. Un estudiante no puede convertirse en mejor colaborador viendo un vídeo sobre la colaboración.

Toma de decisiones responsable

La toma de decisiones responsable es la capacidad de tomar decisiones constructivas y éticas sobre la conducta personal y las interacciones sociales. Requiere analizar situaciones, considerar las consecuencias para uno mismo y para los demás, y aplicar criterios éticos a las elecciones, incluso en situaciones donde la respuesta «correcta» es genuinamente ambigua.

Esta competencia es distinta de seguir normas. Quien sigue normas actúa correctamente cuando hay una autoridad presente; un estudiante con una toma de decisiones responsable desarrollada aplica el mismo razonamiento cuando nadie le observa.

Aplicación en el aula

Integración del SEL en la instrucción académica

La implementación SEL más duradera tiene lugar a través del contenido académico, no en períodos separados de «clase de emociones». Un profesor de Lengua puede desarrollar la conciencia social asignando lecturas en parejas donde los estudiantes identifiquen el estado emocional de un personaje y la evidencia que lo sustenta. Un profesor de Historia puede fomentar la adopción de perspectivas pidiendo a los estudiantes que redacten un documento de fuente primaria desde el punto de vista de un actor histórico con intereses opuestos.

Este enfoque integrador — que CASEL denomina «instrucción impregnada de SEL» — evita el fallo habitual en el que los programas SEL ocupan 30 minutos semanales mientras el resto de la vida escolar modela exactamente lo contrario de lo que esas lecciones enseñan.

Debate estructurado entre iguales

Las estructuras deliberadas de interacción entre iguales desarrollan las habilidades relacionales y la toma de decisiones responsable de forma más eficiente que el trabajo en grupo no estructurado. Un profesor de Ciencias de secundaria que organiza debates semanales estructurados tras las prácticas de laboratorio — donde los estudiantes deben articular su razonamiento, cuestionar la conclusión de un compañero y alcanzar una posición conjunta — está practicando el marco CASEL sin nombrarlo.

El uso sistemático de rutinas estructuradas (pensar-compartir en parejas, controversia académica estructurada, protocolos de retroalimentación entre iguales) proporciona a los estudiantes práctica repetida y de bajo riesgo con las sub-habilidades específicas que requieren las competencias relacionales: turnos de palabra, escucha activa, discrepar sin descalificar.

El clima de aula como espacio de práctica

Para el alumnado de primaria, el entorno del aula es en sí mismo el currículo SEL principal. Una profesora que narra en voz alta su propia regulación emocional («Me doy cuenta de que ahora mismo siento frustración, así que voy a tomarme un momento antes de responder») está modelando la Autoconciencia y la Autogestión ante estudiantes que quizás no tengan otro referente para esta conducta en casa.

Las rutinas de la asamblea matutina, las estructuras de conversación restaurativa tras los conflictos y el reconocimiento explícito del crecimiento del estudiante en ámbitos no académicos constituyen práctica alineada con CASEL. El principio de diseño clave: los estudiantes necesitan ver, practicar y recibir retroalimentación sobre estas competencias en contexto, no solo escuchar hablar de ellas.

Evidencia investigadora

La base de evidencia más sólida para el marco CASEL proviene de Durlak et al. (2011), un metaanálisis de 213 programas SEL escolares con 270.034 estudiantes. Los programas alineados con los criterios SAFE de CASEL (Secuenciados, Activos, Focalizados y Explícitos) produjeron una mejora media de 11 puntos percentiles en el rendimiento académico, una reducción del 25 % en los problemas de conducta y una mejora del 24 % en las habilidades sociales en comparación con los grupos de control. Los tamaños del efecto fueron consistentes tanto en primaria como en secundaria y entre distintos grupos demográficos.

Taylor et al. (2017) ampliaron este análisis con un enfoque en los resultados a largo plazo, examinando 82 programas con datos de seguimiento. Los estudiantes que recibieron instrucción SEL mostraron mejoras duraderas en habilidades sociales, reducción de problemas de conducta y mayor rendimiento académico hasta 18 años después de la intervención. Los efectos académicos a largo plazo fueron ligeramente mayores que los efectos inmediatos, lo que sugiere que las competencias SEL se acumulan con el tiempo.

Domitrovich et al. (2017) examinaron las condiciones que predicen la eficacia de los programas y concluyeron que la calidad de la implementación importa tanto como el diseño del programa. Los centros cuyos docentes recibieron apoyo continuado y cuyos directivos modelaron las normas SEL mostraron resultados significativamente mejores en los estudiantes que los centros que simplemente adoptaron un currículo aprobado. Este hallazgo se alinea con el modelo sistémico de CASEL: el desarrollo de competencias no puede subcontratarse a un programa empaquetado.

La evidencia tiene límites reales. La mayoría de los estudios del metaanálisis de Durlak utilizaron medidas de habilidades sociales desarrolladas por los propios investigadores en lugar de evaluaciones externas estandarizadas, lo que infla las estimaciones del tamaño del efecto. Y el campo carece de ensayos controlados aleatorizados a largo plazo de escala suficiente como para establecer afirmaciones causales sobre los resultados vitales con la misma solidez que los hallazgos académicos a corto plazo.

Conceptos erróneos frecuentes

«El SEL consiste en hacer que los estudiantes se sientan bien». El marco CASEL no es un currículo de la felicidad. Su objetivo es el desarrollo de competencias que permitan a los estudiantes afrontar la dificultad: el conflicto, el fracaso, el desacuerdo y el estrés. Un estudiante que termina su escolarización con un sólido conocimiento de sus propios estados emocionales y con las habilidades para gestionarlos se enfrentará a situaciones difíciles con más recursos. Eso no es lo mismo que un currículo diseñado para evitar la incomodidad.

«El SEL funciona como un programa independiente». La investigación de CASEL constata de forma consistente que los programas autónomos con un apoyo limitado en la implementación producen efectos menores y menos duraderos que los enfoques sistémicos. Una unidad SEL de 20 lecciones impartida por un docente sin acompañamiento, en un centro donde las interacciones entre adultos modelan una resolución de conflictos deficiente, es poco probable que produzca un cambio duradero. El marco requiere coherencia entre el aula, el centro y el hogar para funcionar según lo previsto.

«Las cinco competencias son secuenciales: se domina una antes de pasar a la siguiente». El marco CASEL no es una escalera de desarrollo. La Autoconciencia, la Autogestión y las demás competencias se desarrollan en paralelo y se refuerzan mutuamente a lo largo de toda la vida del estudiante. Un alumno de bachillerato sigue desarrollando la autoconciencia; un estudiante de tercer curso de primaria puede demostrar una adopción de perspectivas sofisticada. Los docentes deben integrar las cinco competencias en todos los niveles educativos, no ordenarlas como prerrequisitos.

Conexión con el aprendizaje activo

El marco CASEL está estructuralmente alineado con el aprendizaje activo porque las competencias SEL solo pueden desarrollarse mediante la experiencia. La instrucción pasiva puede transmitir conceptos; no puede desarrollar habilidades. Esto convierte la elección de la metodología de aprendizaje en un elemento central de la implementación SEL.

La estructura de debate fishbowl ejercita directamente tres competencias CASEL de forma simultánea. Los estudiantes del círculo exterior practican la conciencia social prestando atención al razonamiento y al tono emocional del círculo interior. Los del círculo interior practican las habilidades relacionales construyendo sobre las aportaciones de sus compañeros y gestionando el desacuerdo en tiempo real. El debate de cierre posterior, en el que los participantes nombran lo que han observado, desarrolla la autoconciencia.

Las sillas filosóficas son especialmente adecuadas para la Toma de decisiones responsable. El formato exige a los estudiantes adoptar una postura sobre una cuestión éticamente compleja, defenderla con argumentos, considerar los méritos del argumento contrario y revisar su posición si está justificado. Esta secuencia — formarse una opinión, ponerla a prueba, actualizarla — es exactamente el proceso cognitivo que CASEL describe bajo la toma de decisiones responsable.

El juego de rol activa la conciencia social y las habilidades relacionales al exigir a los estudiantes que habiten una perspectiva distinta a la propia y respondan a una situación social como lo haría esa persona. Cuando los docentes debaten los juegos de rol prestando atención explícita a la experiencia emocional («¿Qué sintió tu personaje cuando...? ¿Qué notaste en ti mismo?»), la actividad desarrolla simultáneamente la competencia de autoconciencia.

Para una base más amplia, véase la entrada sobre aprendizaje socioemocional, que sitúa el marco CASEL dentro del campo más amplio de la teoría y la práctica del SEL.

Fuentes

  1. Durlak, J. A., Weissberg, R. P., Dymnicki, A. B., Taylor, R. D., & Schellinger, K. B. (2011). The impact of enhancing students' social and emotional learning: A meta-analysis of school-based universal interventions. Child Development, 82(1), 405–432.

  2. Taylor, R. D., Oberle, E., Durlak, J. A., & Weissberg, R. P. (2017). Promoting positive youth development through school-based social and emotional learning interventions: A meta-analysis of follow-up effects. Child Development, 88(4), 1156–1171.

  3. Elias, M. J., Zins, J. E., Weissberg, R. P., Frey, K. S., Greenberg, M. T., Haynes, N. M., ... & Shriver, T. P. (1997). Promoting Social and Emotional Learning: Guidelines for Educators. ASCD.

  4. Domitrovich, C. E., Durlak, J. A., Staley, K. C., & Weissberg, R. P. (2017). Social-emotional competence: An essential factor for promoting positive adjustment and reducing risk in school children. Child Development, 88(2), 408–416.