Pregunta rápida: ¿cuántos alumnos de tu clase tienen un documento oficial de adaptación curricular? Ahora la segunda: ¿cuántos tienen necesidades reales que nadie ha documentado todavía? La diferencia entre esas dos cifras es exactamente el problema que la LOMLOE intenta resolver.

Desde su entrada en vigor, la ley reordena los pilares de la atención a la diversidad en España. No es un ajuste cosmético. Cambia quién tiene derecho a apoyo, qué medidas se activan primero y qué papel juega cada docente en ese proceso. Este artículo desglosa lo que la norma exige, lo que el profesorado percibe sobre el terreno y las estrategias concretas para hacer funcionar la inclusión en un aula real.


¿Qué es la atención a la diversidad según la LOMLOE?

La Ley Orgánica 3/2020 (LOMLOE) eleva la educación inclusiva al rango de principio fundamental del sistema educativo, no de práctica recomendable. El artículo 1 sitúa la equidad y la igualdad de oportunidades entre los fines estructurales del sistema, lo que obliga a los centros a adaptar su respuesta educativa a la totalidad del alumnado, con o sin diagnóstico oficial.

El referente conceptual que articula todo esto es el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), un marco desarrollado por el Center for Applied Special Technology (CAST) en Estados Unidos que propone planificar desde el principio para la diversidad en lugar de remediarla después. El DUA opera sobre tres principios: ofrecer múltiples formas de representación de la información, múltiples formas de acción y expresión, y múltiples formas de implicación del alumnado. La LOMLOE lo incorpora como herramienta metodológica preferente, lo que en la práctica significa que un docente que diseña su unidad didáctica con el DUA en mente ya está cumpliendo con el espíritu de la ley.

El cambio de fondo es filosófico. Hasta ahora, el modelo dominante en España era el de integración: el alumno con necesidades se incorpora al aula ordinaria y recibe los apoyos que le permiten seguir el ritmo del grupo. La LOMLOE apunta hacia la inclusión plena: es el sistema el que se transforma para que todos los alumnos participen desde el diseño, no desde el margen. Ese salto conceptual es el reto pendiente más importante de la implementación.uesta educativa diferente a la ordinaria. El paraguas es más amplio que el de la legislación anterior y tiene consecuencias directas sobre quién accede a recursos y apoyos.

Según el Ministerio de Educación y Formación Profesional, las categorías reconocidas son:

  • Alumnado con necesidades educativas especiales (NEE): discapacidad física, intelectual, sensorial o trastornos graves de conducta o comunicación. Son quienes históricamente han concentrado los recursos de apoyo.
  • Alumnado con dificultades de aprendizaje: incluye dislexia, discalculia, TDAH y otras dificultades específicas que no constituyen discapacidad pero sí requieren ajustes metodológicos.
  • Alumnado con trastornos del lenguaje y la comunicación: dificultades en el procesamiento fonológico, pragmático o expresivo que interfieren con el aprendizaje curricular.
  • Alumnado con altas capacidades intelectuales: estudiantes con cociente intelectual superior o con talento en áreas específicas que necesitan enriquecimiento o ampliación curricular.
  • Alumnado de incorporación tardía al sistema educativo: hijos de familias migrantes que se incorporan con desconocimiento del idioma o con lagunas curriculares significativas.
  • Alumnado en situación de vulnerabilidad socioeducativa: condiciones personales, familiares o socioeconómicas que generan riesgo de fracaso escolar o exclusión.
La diferencia entre ACNEAE y ACNEE

ACNEE (necesidades educativas especiales) es una subcategoría dentro de ACNEAE. Todo alumno con NEE es ACNEAE, pero no todo ACNEAE tiene NEE. La confusión entre ambos términos es frecuente en los centros y lleva a errores de planificación en el Plan de Atención a la Diversidad.

Esta ampliación normativa tiene una implicación práctica inmediata: los orientadores deben revisar qué alumnado de su centro encaja ahora en el paraguas ACNEAE aunque no haya sido evaluado previamente. La clasificación completa y sus diferencias con la legislación anterior están disponibles en varias guías especializadas para equipos de orientación.


Medidas generales y específicas en el Plan de Atención a la Diversidad

La LOMLOE establece una jerarquía clara: primero se aplican las medidas ordinarias, y solo cuando estas resultan insuficientes se activan las medidas específicas. Este principio de subsidiariedad pretende evitar la sobremedicalización del alumnado y garantizar que la mayoría de los ajustes se produzcan en el aula ordinaria, con el docente de referencia como protagonista.

Medidas ordinarias

Son las que cualquier docente puede aplicar sin necesidad de informe psicopedagógico previo:

  • Agrupamientos flexibles: reorganización del grupo según el nivel de competencia en una tarea concreta, sin que suponga separación permanente.
  • Apoyos en el aula ordinaria: el PT (Pedagogo Terapéutico) o el AL (Audición y Lenguaje) intervienen dentro del aula junto al tutor, no en un aula separada.
  • Adaptaciones curriculares no significativas (ACNS): ajustes en la metodología, los tiempos o los instrumentos de evaluación sin modificar los objetivos ni los criterios de evaluación del grado.
  • Desdoblamientos de grupos en materias instrumentales para reducir la ratio y aumentar la atención individualizada.
  • Aplicación sistemática del DUA en la planificación didáctica.

Medidas específicas Requieren evaluación psicopedagógica y dictamen del equipo de orientación:

  • Adaptaciones curriculares significativas (ACS): modifican los objetivos y criterios de evaluación de uno o varios cursos. Son el instrumento para el alumnado con NEE grave.
  • Programas específicos de mejora del aprendizaje y rendimiento (PMAR): dirigidos a alumnado de secundaria en riesgo de no alcanzar los objetivos de la etapa.
  • Atención en centros de educación especial o en unidades de educación especial en centros ordinarios, reservada a los casos en que la inclusión en aula ordinaria no puede garantizarse ni con todos los apoyos disponibles.
Error frecuente en los centros

Pasar directamente a medidas específicas sin haber documentado el agotamiento de las ordinarias no solo incumple el espíritu de la LOMLOE, sino que puede derivar en reclamaciones familiares. El Plan de Atención a la Diversidad debe reflejar el itinerario completo de intervención.


9 estrategias y recursos digitales para la inclusión en el aula

La norma establece el marco. La diferencia la hace la práctica diaria. Estas estrategias combinan metodología contrastada con herramientas digitales accesibles para cualquier centro:

1. Planifica con el DUA desde el principio

Antes de diseñar la unidad, pregúntate: ¿cómo pueden acceder a esta información alumnos que no leen bien? ¿Cómo pueden demostrar lo que saben quienes tienen dificultades para escribir? Plataformas como Flip permiten que los alumnos respondan en vídeo, audio o texto, eliminando la barrera del formato único de evaluación.

2. Usa lectores de pantalla y síntesis de voz

Herramientas como Immersive Reader de Microsoft (integrado en Word, Teams y muchas plataformas educativas) o Natural Reader ofrecen síntesis de voz, traducción simultánea y ajuste del tamaño y espaciado de texto. Son gratuitas y no requieren instalación compleja.

3. Organizadores visuales y mapas conceptuales

Canva for Education, MindMeister o Padlet permiten a los alumnos estructurar información de forma gráfica. Para el alumnado con dificultades de procesamiento secuencial, ver la estructura de un tema en un mapa es más accesible que leer un texto lineal.

4. Aprendizaje cooperativo con roles diferenciados

El aprendizaje cooperativo, en estructuras como el Puzle de Aronson o el Aprendizaje Basado en Equipos, asigna roles distintos dentro del grupo. Un alumno con dificultades lectoras puede ser el portavoz, el organizador del tiempo o el experto en una subtarea específica. La heterogeneidad del grupo se convierte en activo.

5. Vídeo como herramienta de acceso y expresión

Grabar una explicación en vídeo corto (2-3 minutos) permite al alumnado pausar, rebobinar y revisar a su ritmo. Al mismo tiempo, pedir a los alumnos que graben su propio vídeo explicativo reduce la carga escrita y activa la metacognición. Flip es especialmente útil aquí: las respuestas en vídeo del alumnado quedan organizadas por tema y son revisables por el docente.

6. Subtítulos automáticos y transcripciones

Cualquier contenido audiovisual debe incluir subtítulos. YouTube genera subtítulos automáticos que pueden descargarse y corregirse. Para el alumnado con pérdida auditiva o procesamiento fonológico lento, los subtítulos no son un accesorio, son el acceso.

7. Evaluación formativa continua con formularios adaptados

Google Forms o Microsoft Forms permiten crear evaluaciones con preguntas de opción múltiple, imágenes o respuesta de voz. La evaluación formativa frecuente y de bajo riesgo reduce la ansiedad en alumnado con NEE y permite al docente ajustar la intervención antes del examen final.

8. Flexibilización del tiempo y el espacio

La LOMLOE permite ajustar los tiempos de realización de pruebas para el alumnado con NEE documentada. Más allá de lo normativo, organizar el aula en zonas de trabajo diferenciadas (zona de silencio, zona de trabajo colaborativo, rincón de lectura) reduce las barreras sensoriales para alumnado con TDAH, TEA o hipersensibilidad.

9. Portafolios digitales como alternativa al examen

Un portafolio recoge producciones del alumno a lo largo del tiempo y permite valorar el proceso, no solo el resultado final. Herramientas como Seesaw o la función de portafolio de Google Classroom son especialmente útiles para alumnado cuyo rendimiento en examen puntual no refleja su aprendizaje real.


El papel del Departamento de Orientación y la tutoría

El Plan de Atención a la Diversidad (PAD) lo lidera el Departamento de Orientación, pero su ejecución recae en el conjunto del claustro. Esta distinción importa porque uno de los errores más comunes en los centros es delegar la atención a la diversidad exclusivamente en el PT, el AL o el orientador.

La LOMLOE es explícita: el tutor o tutora es el primer referente del alumnado ACNEAE. Las funciones del Departamento de Orientación son de coordinación, evaluación psicopedagógica y asesoramiento, no de sustitución del docente ordinario.

La European Agency for Special Needs and Inclusive Education identifica cuatro competencias centrales del docente inclusivo: valorar la diversidad del alumnado, apoyar a todos los estudiantes, trabajar con otros profesionales y desarrollarse profesionalmente de forma continua. Las cuatro implican al docente de área, no solo al especialista de apoyo.

"La educación inclusiva requiere que todos los docentes acepten la responsabilidad de todos los alumnos."

European Agency for Special Needs and Inclusive Education, Perfil profesional del docente en la educación inclusiva

En la práctica, una coordinación eficaz entre tutoría y orientación implica:

  • Reuniones periódicas de seguimiento (mínimo trimestrales) entre el tutor y el orientador para revisar los casos ACNEAE del grupo.
  • Acceso compartido a la documentación del alumnado (informes psicopedagógicos, ACS) en la plataforma de gestión del centro.
  • Comunicación fluida con las familias, especialmente en los momentos de cambio de etapa (de primaria a secundaria), donde la continuidad del apoyo suele quebrarse.
  • Formación interna del claustro en DUA y estrategias de inclusión, liderada por el orientador como formador interno.

En la práctica, muchos docentes señalan que la burocracia asociada a la documentación de los apoyos y la escasez de horas de coordinación son los principales obstáculos para implementar la inclusión de forma efectiva. No es un problema de voluntad, sino de estructura.

-## Lo que la ley no puede hacer sola La LOMLOE ofrece un marco legislativo sólido para la atención a la diversidad. Pero una ley no forma docentes, no reduce ratios y no garantiza que el PT llegue a todos los alumnos que lo necesitan.

Vale la pena tener en cuenta que la norma avanza en el plano declarativo, pero que la implementación puede variar de forma significativa según el centro, la comunidad autónoma y los recursos disponibles. Cuestiones concretas como cuántos especialistas se han contratado desde 2021 o cómo ha evolucionado la formación inicial del profesorado en atención a la diversidad no tienen todavía respuesta empírica sistemática a nivel nacional.

Lo que sí sabemos es que el profesorado percibe la falta de formación específica como la barrera principal. Enseñar bien a un alumno con dislexia, con TDAH o con altas capacidades requiere conocimientos que no siempre están en los planes de estudio de los grados de magisterio. La ley exige inclusión; la administración y los centros deben proveer las condiciones para que sea posible.


Lo que esto significa para tu centro

La atención a la diversidad bajo la LOMLOE no es un conjunto de documentos que archivar. Es un cambio en la forma de planificar, enseñar y evaluar que afecta a todo el claustro, desde el docente de Educación Física hasta el de Matemáticas.

Los pasos concretos para cualquier centro son claros:

  1. Auditar el PAD actual y verificar que refleja todas las categorías ACNEAE, no solo el alumnado con NEE histórico.
  2. Revisar la secuencia de medidas: ¿se documentan las ordinarias antes de solicitar las específicas?
  3. Formar al claustro en DUA como metodología de base, no como recurso de emergencia.
  4. Incorporar herramientas digitales accesibles en las programaciones de aula de forma sistemática.
  5. Reforzar la coordinación entre tutoría y orientación con tiempos reales de reunión en el horario del centro.

La ley pone el listón alto. La pregunta no es si tus alumnos merecen una atención a la diversidad de calidad, sino si el sistema está dando a los docentes lo que necesitan para ofrecérsela.