Cuando la LOMLOE entró en vigor, muchos docentes se encontraron ante la misma pregunta: ¿qué diferencia hay, en la práctica, entre los "contenidos" que llevaban años programando y estos nuevos "saberes básicos LOMLOE"? La terminología cambia, los reales decretos se acumulan y las horas de formación escasean. No es una impresión aislada: el sindicato UGT advirtió en 2022 de que la reforma estaba generando una sobrecarga de trabajo real en las plantillas, y la situación no ha mejorado sustancialmente desde entonces.

Este artículo responde a esa pregunta con precisión. Qué son los saberes básicos LOMLOE, en qué se diferencian técnicamente delos contenidos LOMCE, cómo encajan en la tríada curricular y cómo programarlos en situaciones de aprendizaje concretas.

¿Qué son los saberes básicos según la LOMLOE?

El término aparece definido en los reales decretos de enseñanzas mínimas como "el conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes cuyo aprendizaje es necesario para la adquisición de las competencias específicas". No es una definición retórica: la propia estructura gramatical de la frase revela la lógica del sistema. Los saberes básicos son un medio, no un fin.

Bajo el enfoque LOMCE, los "contenidos" funcionaban como la columna vertebral de la programación. El docente los listaba, los distribuía por trimestres y los evaluaba. En la mayoría de los casos, esos contenidos eran declarativos: conceptos, hechos, principios. Las destrezas procedimentales y las actitudes existían, pero quedaban en un segundo plano o se trataban como criterios de evaluación separados.

La LOMLOE agrupa los tres elementos (conocimientos, destrezas y actitudes) bajo una misma etiqueta: saber básico. El cambio no es solo terminológico. Implica que cuando programas una unidad, debes pensar simultáneamente en qué sabe el alumno, qué sabe hacer y con qué disposición lo aborda. Los tres componentes son inseparables en la concepción normativa.

El cambio conceptual clave

Los contenidos LOMCE respondían a la pregunta "¿qué debe saber el alumno?". Los saberes básicos LOMLOE responden a "¿qué debe saber, saber hacer y estar dispuesto a hacer el alumno para poder actuar con competencia?".

De contenidos a saberes básicos: tabla comparativa

La siguiente tabla recoge los principales ejes de diferencia entre el modelo curricular de la LOMCE y el de la LOMLOE. No es una valoración sino un mapa conceptual para orientar la transición.

DimensiónContenidos (LOMCE)Saberes básicos (LOMLOE)
NaturalezaPrincipalmente declarativos (conceptos, hechos)Integran conocimientos, destrezas y actitudes
Función curricularFin de la enseñanzaMedio para alcanzar competencias específicas
Relación con la evaluaciónLos estándares de aprendizaje los evaluaban directamenteSe evalúan a través de los criterios de evaluación vinculados a competencias específicas
OrganizaciónPor bloques temáticos disciplinaresPor bloques, articulados con la tríada curricular
Foco metodológicoNeutro respecto a la metodologíaOrientados hacia situaciones de aprendizaje contextualizadas
Desarrollo autonómicoLas CC. AA. los desarrollaban con amplia libertadSe definen en las enseñanzas mínimas estatales y se concretan autonómicamente

Este último punto merece atención específica. El Ministerio de Educación publica los currículos desarrollados por cada comunidad autónoma, y las diferencias entre regiones son reales: Cataluña, Andalucía o Madrid pueden priorizar, agrupar o secuenciar los saberes básicos de forma distinta. Un docente que cambia de comunidad puede encontrarse ante currículos sensiblemente distintos para la misma materia y curso.

La tríada curricular: competencias específicas, criterios de evaluación y saberes básicos

Para entender los saberes básicos LOMLOE, es imprescindible situarlos dentro de la arquitectura curricular completa. La LOMLOE introduce una jerarquía de tres elementos que los reales decretos de enseñanzas mínimas repiten en todas las áreas y etapas.

Competencias específicas. Son las metas de aprendizaje de cada área o materia. Describen lo que el alumno debe ser capaz de hacer al finalizar una etapa o ciclo, y conectan directamente con las competencias clave del Perfil de salida del alumnado.

Criterios de evaluación. Son los referentes que permiten valorar si el alumno ha alcanzado cada competencia específica. Según el Real Decreto 217/2022 de enseñanzas mínimas de la ESO, los criterios "describen los desempeños que el alumnado debe poder realizar" para demostrar el grado de adquisición de cada competencia específica. Son el instrumento de evaluación, no una lista de tareas que el docente marca o no marca.

Saberes básicos. Son los contenidos en sentido amplio que el alumno necesita movilizar para poder demostrar esos desempeños. Sin los saberes básicos adecuados, no es posible alcanzar los criterios de evaluación.

"Los saberes básicos son el conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes necesarios para la adquisición de las competencias específicas de cada área, ámbito o materia."

Real Decreto 217/2022, enseñanzas mínimas de la ESO

La relación entre los tres elementos es unidireccional: los saberes básicos alimentan los criterios de evaluación, y los criterios de evaluación evidencian la adquisición de las competencias específicas. Una programación que no establezca esas conexiones explícitamente no cumple con la lógica de la LOMLOE, aunque cubra todos los contenidos del temario.

Los descriptores operativos y el Perfil de salida

Los descriptores operativos del Perfil de salida completan el marco. Son los indicadores concretos de las competencias clave —comunicación lingüística, competencia matemática, competencia digital, etc.— y sirven de puente entre las áreas curriculares y el perfil competencial global del alumno. Las competencias específicas de cada materia deben contribuir a uno o varios descriptores operativos. Al programar, identificar qué descriptores activa tu unidad es el primer paso para justificar la coherencia curricular de tu propuesta ante cualquier supervisión.

Cómo aplicar los saberes básicos en las situaciones de aprendizaje

Las situaciones de aprendizaje son el mecanismo didáctico central de la LOMLOE. Una situación de aprendizaje es una propuesta de trabajo contextualizada que permite al alumno movilizar saberes básicos de forma integrada para resolver un reto, producir un resultado o participar en una experiencia auténtica.

El diseño de una situación de aprendizaje alineada con los saberes básicos LOMLOE sigue esta secuencia:

1. Selecciona las competencias específicas. ¿Qué quieres que el alumno sea capaz de hacer al terminar la unidad? Parte de las competencias específicas del área, no de los saberes básicos. El error más frecuente es invertir este orden.

2. Identifica los criterios de evaluación vinculados. Cada competencia específica lleva asociados criterios de evaluación en los reales decretos de enseñanzas mínimas. Selecciona los que tu unidad puede evidenciar de forma realista en el tiempo disponible.

3. Mapea los saberes básicos necesarios. ¿Qué conocimientos, destrezas y actitudes necesita el alumno para poder demostrar esos criterios? Esos son los saberes básicos que tu situación de aprendizaje debe abordar.

4. Diseña el reto o contexto. La situación de aprendizaje necesita un contexto real o verosímil que dé sentido a la movilización de esos saberes. El reto debe ser suficientemente abierto para que el alumno tenga que integrar los tres componentes del saber básico: saber, saber hacer y querer hacerlo.

5. Establece los instrumentos de evaluación. Rúbricas, listas de cotejo, portfolios o pruebas de desempeño deben recoger evidencias de los criterios de evaluación que has seleccionado. Evalúa siempre la competencia a través de los criterios; no evalúes saberes básicos aislados.

El orden importa más de lo que parece

Muchos docentes diseñan la situación de aprendizaje a partir de los saberes básicos y luego buscan qué criterios se pueden asociar. El orden correcto es el inverso: parte de las competencias específicas, selecciona los criterios y después identifica qué saberes básicos hacen falta para alcanzarlos.

La guía práctica para evaluar en la LOMLOE de Educación 3.0 recoge herramientas concretas para establecer estas correspondencias en la programación. La dificultad real, como señala el análisis publicado en STECYL, está precisamente en la evaluación: los criterios se perciben como ambiguos y su aplicación práctica resulta más compleja que la teoría.

Ejemplos de saberes básicos en Primaria, ESO y Bachillerato

La abstracción conceptual solo sirve hasta cierto punto. Estos son ejemplos concretos de cómo los saberes básicos se articulan en cada etapa educativa.

Primaria

En el área de Lengua Castellana y Literatura de 3.º de Primaria, un saber básico del bloque "Comunicación" puede formularse así en el currículo estatal:

Estrategias de comprensión lectora: antes, durante y después de la lectura.

Este saber integra conocimiento (qué son las estrategias lectoras y para qué sirven), destreza (aplicarlas en la lectura de un texto informativo) y actitud (disposición hacia la lectura activa y reflexiva). La competencia específica asociada podría ser "comprender textos escritos adecuados a su nivel para obtener información". El criterio de evaluación concretará si el alumno localiza información explícita, infiere información implícita o valora el contenido del texto.

ESO (Real Decreto 217/2022)

En Geografía e Historia de 3.º de ESO, un saber básico del bloque "Sociedades y territorios" recoge:

El proceso de industrialización y sus consecuencias sociales, económicas y medioambientales.

El alumno no memoriza datos de la Revolución Industrial para un examen. Los moviliza para analizar, por ejemplo, las condiciones laborales de una empresa del siglo XXI que opera en países en vías de desarrollo, conectando pasado y presente en una situación de aprendizaje con contexto real. La competencia específica es "analizar los cambios históricos mediante la comparación de distintas etapas y contextos". Sin el saber básico, no hay análisis posible; sin el análisis, el saber básico es inerte.

Bachillerato (Real Decreto 243/2022) En Filosofía de 1.º de Bachillerato, un saber básico puede ser:

El problema del conocimiento: racionalismo, empirismo y sus límites.

En este caso, el saber básico incluye conocimiento histórico-filosófico (las tesis de Descartes y Hume), destreza argumentativa (identificar y refutar posiciones filosóficas) y actitud crítica (disposición al cuestionamiento epistémico). El Real Decreto 243/2022 de Bachillerato organiza los saberes básicos de cada materia en torno a ejes que conectan directamente con las competencias específicas definidas para la etapa.

En los tres ejemplos, el denominador común es idéntico: el saber básico no se agota en "saber que", sino que incluye "saber cómo" y "estar dispuesto a". Esa integración es lo que distingue el modelo LOMLOE del catálogo de contenidos de la LOMCE.

Herramientas digitales para agilizar tu programación LOMLOE

El Defensor del Profesor ha alertado del deterioro emocional del profesorado derivado, en parte, de la carga burocrática que impone la nueva normativa. Un informe conjunto de CCOO y UGT sobre las condiciones laborales del profesorado cuantifica esa sobrecarga y apunta a la documentación curricular como uno de sus principales focos. Programar la tríada curricular a mano, para cada unidad, en cada área y cada curso, supone horas de trabajo que no se traducen directamente en aprendizaje del alumno.

Las plataformas de programación didáctica que integran los reales decretos de enseñanzas mínimas permiten vincular automáticamente los saberes básicos con los criterios de evaluación y las competencias específicas de cada área. En lugar de construir esa correspondencia desde cero en cada unidad, el docente parte de una estructura ya validada normativamente y dedica su energía al diseño del reto, la contextualización y los instrumentos de evaluación.

Flip Education permite diseñar situaciones de aprendizaje en las que los saberes básicos, los criterios de evaluación y las competencias específicas quedan vinculados desde el momento del diseño, generando la documentación de programación como resultado del proceso didáctico, no como tarea adicional previa.

Comprueba el currículo de tu comunidad autónoma

Los saberes básicos publicados en los reales decretos estatales son las enseñanzas mínimas. Tu comunidad autónoma puede haberlos ampliado, reorganizado o concretado con denominaciones distintas. Antes de usar cualquier herramienta digital, verifica que los saberes básicos que incorpora corresponden al currículo de tu comunidad, no solo al decreto estatal.

Lo que esto significa para tu programación

Los saberes básicos LOMLOE no son una versión actualizada de los contenidos LOMCE. Son un componente de un sistema curricular distinto, con una lógica de diseño diferente.Entender esa lógica (competencias específicas primero, criterios de evaluación como referentes de evaluación, saberes básicos como medios de aprendizaje) es el punto de partida para programar con coherencia y para que tu programación supere cualquier revisión.

La incertidumbre sobre el impacto real de este cambio en el rendimiento del alumnado es legítima: los datos a medio y largo plazo aún no existen con suficiente rigor comparativo, y la implementación desigual entre comunidades autónomas dificulta cualquier evaluación sistemática. Lo que sí sabemos, según el análisis publicado en Magisnet, es que el éxito del modelo depende de que el profesorado reciba formación adecuada y recursos suficientes. La evaluación de la LOMLOE desde su implantación recogida en Educación 3.0 apunta en la misma dirección: los aciertos conceptuales del modelo no se traducen automáticamente en práctica docente de calidad sin ese soporte.

Mientras tanto, el mejor punto de partida sigue siendo técnico y conceptual: entender qué son los saberes básicos LOMLOE, dónde encajan en la tríada curricular y cómo diseñar situaciones de aprendizaje que los activen de forma integrada. Eso es lo que diferencia programar con la LOMLOE de simplemente renombrar los contenidos de siempre.