Generador de Listas de Control para Evaluación

Crea una lista de control para verificar si los elementos requeridos están presentes en el trabajo del alumnado. Clara, rápida de aplicar y útil como autoevaluación antes de entregar.

Todas las asignaturasPrimaria (6-12)ESO (12-16)Bachillerato (16-18)

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Cuándo usar esta plantilla

  • Tareas con elementos obligatorios específicos: informes de laboratorio, porfolios o trabajos de investigación
  • Autoevaluación previa a la entrega en cualquier tarea compleja
  • Evaluación de procesos donde importa completar pasos específicos
  • Presentaciones orales que deben cubrir puntos de contenido obligatorios
  • Cualquier actividad que requiera un filtro de requisitos mínimos antes de valorar la calidad

Secciones de la plantilla

Define la actividad y qué se considera un trabajo completo.

Tipo de tarea y descripción:

Curso y asignatura:

¿Cuáles son los elementos obligatorios no negociables?

¿Realizará el alumnado una autoevaluación previa?

Enumera los elementos obligatorios como ítems específicos y binarios.

Elemento 1 (específico y observable):

Elemento 2:

Elemento 3:

Elemento 4:

Elemento 5:

(Añade tantos como necesites)

¿Tienen algunos elementos más peso que otros?

Si vas a combinar la lista con una rúbrica, anota aquí los criterios de calidad.

¿Se evaluará la calidad aparte de la completitud?

Si es así, ¿qué rúbrica acompañará a esta lista?

¿Cómo se combinarán ambas puntuaciones?

¿Se requiere un mínimo de completitud antes de evaluar la calidad?

Diseña la versión para el alumno orientada a la revisión previa a la entrega.

Lenguaje adaptado al alumno para cada ítem:

¿En qué momento realizarán la autocomprobación?

¿Qué deben hacer si detectan que falta un ítem?

¿Habrá una fase de coevaluación entre iguales?

Determina cómo se traducen los ítems de la lista en una nota o nivel de logro.

Puntos por ítem (o apto/no apto):

Puntuación mínima para pasar a la evaluación de calidad:

Consecuencias en la nota de una lista incompleta:

Oportunidades para reentregar o completar elementos faltantes:

La perspectiva de Flip

Las listas de control son herramientas de evaluación infravaloradas. Cuando el alumnado dispone de una lista clara de requisitos, es más probable que los incluya todos y realice una autocomprobación efectiva. Este generador ayuda a redactar ítems lo suficientemente específicos como para ser verificables y muestra cómo integrarlos con rúbricas de calidad para una evaluación integral.

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Cómo adaptar esta Plantilla

Para Todas las asignaturas

Aplica el Lista de Control adaptando los tiempos y las orientaciones de cada fase al contenido específico de Todas las asignaturas.

Sobre el marco Lista de Control

Una lista de control es la herramienta de evaluación más sencilla y rápida de diseñar. Enumera los elementos obligatorios de una tarea y marca cada uno como presente o ausente. Aunque carece de los matices de las rúbricas analíticas, es muy eficaz para tareas donde lo principal es confirmar si el alumno ha cumplido con todos los requisitos mínimos.

Cuándo funcionan mejor: Son ideales para tareas procedimentales donde la completitud prima sobre la calidad: informes de laboratorio con secciones específicas, presentaciones que deben cubrir ciertos puntos, porfolios con evidencias concretas o trabajos de investigación con un número mínimo de fuentes. También son útiles como paso previo a una evaluación más detallada con rúbrica.

Diseño de ítems eficaces: Cada elemento debe ser específico y binario: está o no está. "El trabajo tiene una tesis clara" no es un buen ítem porque requiere juzgar qué significa "clara". "El trabajo incluye un enunciado de tesis en el primer párrafo que adopta una postura" es mejor, ya que el estándar es visible y evaluable sin ambigüedades.

Limitaciones: Las listas de control no evalúan la calidad, solo la presencia. Un estudiante puede marcar todas las casillas y aun así entregar un trabajo mediocre. Por ello, funcionan mejor como un filtro de requisitos mínimos, a menudo combinadas con una rúbrica holística o analítica que valore la ejecución una vez confirmada la entrega completa.

Uso por parte del alumnado: Son herramientas fundamentales para fomentar la autonomía. Ofrecen una hoja de ruta clara, apoyan la organización y crean hábitos de revisión. Muchos alumnos se benefician de imprimir la lista y marcar físicamente cada ítem conforme avanzan.

Conexión con las rúbricas: Muchos docentes usan ambas: la lista de control asegura que no falte nada (y puede ser completada por el alumnado antes de la entrega) y la rúbrica analítica evalúa la calidad sobre esa base mínima ya establecida.

Rúbrica Analítica

Crea una rúbrica analítica que evalúa el trabajo del alumnado en múltiples criterios con niveles de desempeño diferenciados. El alumnado recibe retroalimentación específica sobre qué hizo bien y qué mejorar en cada dimensión.

Rúbrica de Punto Único

Construye una rúbrica que solo define el nivel de logro esperado, dejando espacio para que el docente anote qué ha superado ese nivel y qué aún no lo alcanza. Sencilla de crear y fácil de entender para el alumnado.

Rúbrica de Autoevaluación

Diseña rúbricas pensadas para que el alumnado evalúe su propio trabajo. Desarrolla la metacognición, fomenta la reflexión honesta y crea un circuito de retroalimentación entre la percepción del alumno y la valoración docente.

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Preguntas frecuentes

Depende de cómo se defina. Una lista de control es una herramienta de verificación de cumplimiento, no de evaluación de calidad. Por ello, es mejor usarla junto a una rúbrica de calidad en lugar de como único instrumento. En la práctica, muchos docentes llaman rúbrica a la combinación de ambas aunque técnicamente sean herramientas distintas.
Cada ítem debe ser tan específico que pueda marcarse sin subjetividad. "Tiene una conclusión" es vago. "El párrafo de conclusión retoma la tesis y resume los puntos principales con vocabulario nuevo" es específico. Si necesitas reflexionar para marcar la casilla, debes redactar mejor el ítem.
Combina la lista con una rúbrica de calidad que evalúe cómo se han ejecutado esos elementos. La lista de control establece el suelo; la rúbrica de calidad eleva el techo. Los alumnos que solo cumplan la lista deberían recibir una nota que refleje cumplimiento mínimo, no excelencia.
Para tareas muy sencillas donde el único objetivo es la entrega (¿han entregado todos los componentes del porfolio?), una lista es suficiente. Para tareas donde la calidad del razonamiento o la expresión importan, debe ir acompañada de una rúbrica.
Conviértelo en un paso obligatorio. Pide que entreguen la autoevaluación firmada junto con el trabajo. Puedes pedirles que subrayen en su texto dónde se encuentra cada elemento de la lista, lo que les obliga a interactuar con el contenido en lugar de limitarse a marcar casillas al azar.
Las listas de control son ideales para verificar que se han seguido los pasos de una tarea de aprendizaje activo. En una misión de Flip, puedes crear una lista que confirme si cada alumno participó en el debate, citó una fuente y presentó sus conclusiones. La lista verifica que las conductas de aprendizaje activo ocurrieron: luego puedes usar una rúbrica para evaluar la calidad de la colaboración o la comunicación. Esta estructura asegura la participación, mientras que las misiones de Flip aportan la actividad que da sentido a cada ítem de la lista.
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