¿Cuántas veces has escuchado que la planeación por proyectos "ya existía antes de la NEM" y que lo que cambió es solo el nombre? La afirmación tiene algo de verdad y mucho de equívoco. Lo que la Nueva Escuela Mexicana propone no es un cambio cosmético en los formatos de planeación: es un giro en la pregunta que el docente se hace al sentarse a planear. Antes era "¿qué contenido debo enseñar esta semana?". Ahora es "¿qué problema o situación de la vida real puede llevar a mis estudiantes a construir ese aprendizaje?"
Ese desplazamiento, aparentemente sencillo, lo cambia todo: el punto de partida, el rol del docente, la forma de evaluar y hasta la relación con la comunidad. Esta guía explica paso a paso cómo hacer funcionar la planeación por proyectos en el marco de la NEM, con formatos aplicables y ejemplos concretos para primaria y secundaria.
¿Qué es la planeación didáctica por proyectos en la NEM?
La planeación por proyectos en el marco de la Nueva Escuela Mexicana parte de un enfoque socio-crítico: el conocimiento no se transmite de maestro a alumno, sino que se construye colectivamente al enfrentar situaciones reales y significativas. El proyecto es la unidad organizadora del trabajo pedagógico, y su punto de partida siempre es un problema, una pregunta o una necesidad vinculada al contexto del estudiante.
Esto la distingue radicalmente de la planeación tradicional por temas. En el modelo anterior, el docente diseñaba una secuencia de contenidos que los estudiantes debían asimilar. En la planeación por proyectos, el contenido curricular aparece como herramienta para resolver algo que ya importa al grupo. Los Procesos de Desarrollo de Aprendizaje (PDA) se movilizan porque el proyecto los necesita, no al revés.
En la planeación tradicional, los contenidos son el destino. En la planeación por proyectos de la NEM, los contenidos son el camino. La diferencia no es retórica: cambia quién hace las preguntas, quién busca las respuestas y quién evalúa si el aprendizaje ocurrió.
Investigadores de la FES Iztacala de la UNAM y la Universidad Autónoma de Tlaxcala que analizaron la implementación de la metodología en escuelas primarias de México documentaron que los docentes que logran sostener este enfoque tienden a redefinir su rol como mediadores del aprendizaje, cediendo progresivamente el protagonismo al estudiante sin perder la conducción pedagógica.
Del Programa Analítico a la Planeación Didáctica: El proceso de Codiseño
La NEM introdujo una arquitectura curricular en tres niveles que muchos docentes aún están asimilando: el Programa Sintético, el Programa Analítico y la Planeación Didáctica de Aula.
El Programa Sintético es el documento federal: establece los grandes propósitos, los Campos Formativos y los PDA para cada grado. Es el piso mínimo nacional. Nadie lo modifica.
El Programa Analítico es el instrumento de contextualización. Lo construye el colectivo docente de cada escuela considerando las características de la comunidad: su historia, sus problemas, sus recursos. Aquí entra el codiseño: los maestros seleccionan, priorizan y recontextualizan los PDA del Programa Sintético para que respondan a su realidad específica.
La Planeación Didáctica de Aula es el documento operativo del docente: el proyecto concreto, con sus fases, actividades, recursos y criterios de evaluación. Se construye a partir del Programa Analítico, no directamente del Sintético.
Muchos docentes saltan directamente del Programa Sintético a la planeación de aula, ignorando el Programa Analítico. El resultado es una planeación por proyectos que no refleja el contexto comunitario y termina pareciéndose a la planeación temática de siempre, con otro nombre.
Una orientación técnica útil para este enfoque es considerar cómo los libros del estudiante pueden funcionar como recursos dentro del proyecto sin convertirse en la columna vertebral de la planeación. Los libros son un punto de entrada, no el mapa completo.
Elementos clave: Campos Formativos, PDA y Ejes Articuladores
La planeación por proyectos en la NEM trabaja con tres estructuras curriculares que conviene dominar antes de diseñar cualquier proyecto.
Los Campos Formativos La NEM organiza el currículo en cuatro Campos Formativos:
- Lenguajes: comprensión y producción de textos, comunicación oral, lenguajes artísticos.
- Saberes y Pensamiento Científico: matemáticas, ciencias, pensamiento lógico.
- Ética, Naturaleza y Sociedades: historia, geografía, educación cívica, formación socioemocional.
- De lo Humano y lo Comunitario: proyectos escolares y comunitarios, educación física, arte.
Un buen proyecto articula al menos dos de estos campos de forma natural. La palabra clave es "natural": si tienes que forzar la conexión, probablemente la situación problema no es suficientemente rica o el proyecto está mal dimensionado.
Los Procesos de Desarrollo de Aprendizaje (PDA)
Los PDA son los aprendizajes esperados de la NEM: descripciones de lo que el estudiante debe ser capaz de hacer, comprender o valorar al final de un periodo. No son temas ni contenidos aislados; son procesos cognitivos y sociales.
Al seleccionar PDA para un proyecto, la pregunta es: ¿cuáles de estos procesos puede movilizar el estudiante de forma auténtica mientras trabaja en este proyecto? Si la respuesta requiere mucha justificación, el vínculo probablemente es artificial.
Los Ejes Articuladores
Los siete Ejes Articuladores (inclusión, pensamiento crítico, interculturalidad crítica, igualdad de género, vida saludable, apropiación de las culturas a través de la lectura y escritura, y artes y experiencias estéticas) no son temas adicionales a "meter" en el proyecto. Son lentes desde los cuales diseñar las actividades, elegir los textos y formular las preguntas del proyecto.
Completar una casilla de "Ejes Articuladores" en el formato de planeación no garantiza que el eje esté presente en el aula. La interculturalidad crítica, por ejemplo, no aparece por escribirla en el documento: aparece cuando las actividades del proyecto incluyen voces, saberes y perspectivasde comunidades distintas a la hegemónica.
Metodologías sugeridas: ABP, STEAM y Aprendizaje de Servicio
La SEP no prescribe una única metodología para el trabajo por proyectos. Reconoce varias aproximaciones y otorga autonomía a los docentes para adaptar o crear las propias. Las tres más documentadas en el contexto de la NEM son:
Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP)
El ABP parte de una pregunta guía o problema auténtico que el grupo investigará y resolverá colectivamente. El producto final es tangible y público: una maqueta, un periódico, una propuesta de mejora para la escuela. La SEP documenta que esta metodología promueve la autonomía, la responsabilidad, el pensamiento crítico y el trabajo colaborativo, capacidades que los exámenes estandarizados difícilmente miden.
STEAM
Integra ciencias, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas alrededor de un desafío de diseño o creación. Es especialmente potente en secundaria y en contextos con acceso a recursos tecnológicos. Su fortaleza es que el proceso de diseño y prototipado hace visible el pensamiento del estudiante en cada etapa.
Aprendizaje de Servicio
El proyecto tiene un destinatario real en la comunidad: los estudiantes aprenden porque están resolviendo algo que importa fuera del aula. Un estudio de Dialnet sobre el trabajo por proyectos en primaria con la NEM señala que esta modalidad genera niveles elevados de motivación porque conecta el aprendizaje escolar con problemas que los estudiantes ya reconocen como propios.
Las tres metodologías son compatibles entre sí y con el marco de la NEM. Elegir una sobre otra depende del nivel educativo, el tiempo disponible, los recursos de la escuela y, sobre todo, el tipo de situación problema que surge del contexto comunitario.
Evaluación Formativa e Instrumentos en el Trabajo por Proyectos
La evaluación en el trabajo por proyectos es quizás el cambio más difícil de implementar, porque requiere abandonar la lógica del examen final como momento único de verificación.
En la NEM, la evaluación es un proceso continuo que acompaña el proyecto desdeel diagnóstico inicial hasta la presentación del producto final. El propósito no es calificar: es retroalimentar al estudiante para que ajuste, mejore y tome decisiones sobre su propio aprendizaje.
Muchos docentes identifican la evaluación como uno de los mayores desafíos al implementar el aprendizaje basado en proyectos, precisamente porque los instrumentos tradicionales no logran capturar los aprendizajes que el proyecto moviliza. Vale la pena reflexionar sobre qué herramientas permiten documentar procesos, no solo productos.
Instrumentos recomendados
Rúbricas analíticas: describen niveles de desempeño en dimensiones específicas (colaboración, calidad del argumento, uso de fuentes, presentación). Son útiles porque el estudiante las conoce desde el inicio del proyecto y puede usarlas para autoevaluarse.
Portafolios de evidencias: colección progresiva de productos parciales que muestran el proceso de aprendizaje, no solo el resultado final. Un portafolio bien construido permite ver cómo evolucionó el pensamiento del estudiante a lo largo del proyecto.
Autoevaluación y coevaluación: el estudiante reflexiona sobre su propio desempeño y el de sus compañeros. Para que sean instrumentos útiles y no rituales vacíos, necesitan preguntas específicas ("¿Qué decisión tomé que mejoró el proyecto? ¿Qué haría diferente?") en lugar de escalas genéricas.
Bitácora del proyecto: registro escrito o visual que el estudiante mantiene durante todo el proyecto. Documenta decisiones, dificultades, aprendizajes y preguntas nuevas. Es el instrumento más honesto para observar el desarrollo del pensamiento crítico.
— Repositorio Escuela Normal de Tabasco, 2023"La planeación por proyectos demanda que el docente evalúe no solo lo que el estudiante sabe, sino lo que es capaz de hacer con lo que sabe en situaciones reales y colaborativas."
Uso de Inteligencia Artificial para optimizar tu planeación
El tiempo es el recurso más escaso de un docente mexicano de educación básica. Diseñar un proyecto alineado a la NEM desde cero, que articule campos formativos, seleccione PDA pertinentes, proponga actividades diferenciadas y defina instrumentos de evaluación, puede tomar varias horas. La inteligencia artificial no reemplaza ese trabajo pedagógico, pero sí puede generar un borrador funcional en minutos y dejar al docente el trabajo que importa: contextualizar, ajustar y tomar decisiones pedagógicas.
Qué puede hacer la IA en tu planeación
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Generar el borrador inicial del proyecto: describe al modelo el nivel educativo, el campo formativo que quieres priorizar, el contexto de tu comunidad (rural, urbana, indígena) y la situación problema que identificaste. La IA puede proponer una estructura completa con fases, actividades, productos esperados y vínculos con PDA específicos.
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Sugerir preguntas guía: una buena pregunta guía es el corazón del proyecto. La IA puede generar varias opciones a partir de tu situación problema para que elijas o combines.
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Redactar rúbricas: si le indicas los aprendizajes que quieres evaluar y los niveles de desempeño que reconoces en tu grupo, la IA produce una rúbrica analítica lista para revisar y ajustar.
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Diferenciar actividades: para grupos con distintos niveles de dominio, la IA puede proponer variaciones de una misma actividad con mayor o menor andamiaje.
Cuanto más específico sea tu contexto, mejor será el borrador. En lugar de pedir "un proyecto de ciencias para cuarto grado", prueba con: "un proyecto de 4 semanas para cuarto grado de primaria en una comunidad rural de Oaxaca, que articule Saberes y Pensamiento Científico con Ética, Naturaleza y Sociedades, a partir de la problemática del acceso al agua potable en la localidad." La especificidad es el insumo principal de la IA.
Lo que la IA no puede hacer
La IA no conoce a tus estudiantes, no ha caminado por tu comunidad y no sabe qué pregunta generó curiosidad genuina en tu grupo la semana pasada. El borrador que produce es un punto de partida, no una planeación terminada. La validación pedagógica, la selección de evidencias reales y la retroalimentación en el aula siguen siendo trabajo humano e irreemplazable.
Ejemplo práctico: Planeación por proyectos para Primaria y Secundaria
Para ilustrar cómo varía la complejidad entre niveles, tomemos la misma situación problema: el desperdicio de alimentos en la escuela y en los hogares de los estudiantes.
Primaria (4° grado, 3 semanas)
Pregunta guía: ¿Por qué se desperdicia comida en nuestra escuela y qué podemos hacer para que eso cambie?
Campos Formativos articulados: Saberes y Pensamiento Científico (medición, registro de datos, análisis) y Ética, Naturaleza y Sociedades (hábitos de consumo, impacto ambiental).
Fases del proyecto:
- Diagnóstico (semana 1): los estudiantes observan y registran cuánta comida queda sin comer durante el recreo durante tres días. Elaboran tablas simples y representaciones gráficas.
- Investigación (semana 2): leen textos informativos sobre desperdicio de alimentos, entrevistan a la cocinera o al personal de intendencia, y elaboran conclusiones colectivas.
- Acción y producto (semana 3): diseñan una campaña de sensibilización para la escuela (carteles, un código de conducta, una propuesta para el comité de padres). Presentan sus conclusiones en un festival comunitario breve.
Evaluación: bitácora individual semanal, coevaluación del trabajo en equipo con rúbrica sencilla de tres niveles, y autoevaluación final escrita.
Secundaria (2° grado, 6 semanas)
Pregunta guía: ¿Cómo podría nuestra escuela diseñar un sistema de aprovechamiento de residuos orgánicos que sea sostenible y replicable en la comunidad?
Campos Formativos articulados: Saberes y Pensamiento Científico (biología del compostaje, cálculos de volumen y masa, química básica), Lenguajes (redacción de informe técnico, presentación oral argumentativa) y De lo Humano y lo Comunitario (vinculación con actores comunitarios, gestión de proyecto).
Fases del proyecto:
- Problematización (semanas 1-2): diagnóstico cuantitativo del desperdicio orgánico en la escuela, revisión bibliográfica sobre compostaje y huertos escolares, mapeo de actores comunitarios relevantes.
- Diseño (semanas 3-4): prototipo de compostera, cálculo de materiales, elaboración de manual de uso, consulta con un agrónomo o técnico municipal si hay acceso.
- Implementación y evaluación del prototipo (semanas 5-6): instalación del sistema piloto, registro sistemático de resultados, análisis de limitaciones, redacción de informe técnico y presentación a autoridades escolares con propuesta de continuidad.
Evaluación: portafolio de evidencias con rúbrica analítica por fase, autoevaluación del proceso con preguntas reflexivasespecíficas, y evaluación del producto final por pares externos (otro grupo o los padres de familia).
La diferencia entre ambos niveles no es solo de tiempo o complejidad: es de autonomía progresiva del estudiante, sofisticación del producto y nivel de vinculación comunitaria. En primaria, el adulto andamia más y el producto es más inmediato. En secundaria, los estudiantes gestionan el proyecto con mayor independencia y el producto tiene consecuencias reales fuera del aula.
Lo que aún no sabemos
La planeación por proyectos en la NEM lleva pocos años de implementación generalizada, y la investigación sobre sus efectos en México todavía es incipiente. Quedan abiertas preguntas importantes: ¿Qué estrategias de acompañamiento docente funcionan mejor en escuelas indígenas o multigrado? ¿Cómo medir el desarrollo del pensamiento crítico a través de evaluaciones que trasciendan las pruebas estandarizadas? ¿Qué ocurre con la articulación entre proyectos de aula, proyectos escolares y proyectos comunitarios cuando la escuela no tiene el tiempo institucional para coordinarlos?
Estas preguntas no invalidan la metodología: señalan el trabajo de investigación y formación docente que todavía falta construir.
Para cerrar: la planeación por proyectos como práctica profesional
La planeación por proyectos no es un formato que se llena. Es una práctica profesional que se desarrolla con el tiempo, la reflexión y el trabajo colectivo. Los docentes que la implementan con mayor éxito comparten una característica: la usan para aprender junto con sus estudiantes, no para demostrar que ya saben cómo hacerlo.
Si estás comenzando, empieza con un proyecto pequeño, de dos semanas, en el campo formativo donde te sientas más seguro. Documenta el proceso, reflexiona con tus colegas y ajusta. La planeación por proyectos mejora proyecto a proyecto, igual que el aprendizaje que promueve.
Y si quieres acelerar el diseño de tu primera planeación, herramientas de IA como Flip pueden generar un borrador alineado a la NEM en minutos, para que inviertas tu energía en lo que la tecnología todavía no puede hacer: conocer a fondo a tus estudiantes y a tu comunidad.



