¿Cuántas veces has terminado una clase con la sensación de que explicaste bien, pero tus alumnos no aprendieron lo que esperabas? Esa distancia entre enseñar y aprender no es un accidente: es el problema central que las estrategias de enseñanza buscan cerrar.
En México, la Nueva Escuela Mexicana (NEM) reposiciona al docente como mediador, no como transmisor. Eso cambia todo: ya no basta con dominar el contenido, sino saber cómo organizar las condiciones para que los estudiantes lo construyan. Esta guía está diseñada para que puedas entender ese cambio y aplicarlo en tu planeación semanal con criterio pedagógico real.
¿Qué son las estrategias de enseñanza y por qué son clave en la Nueva Escuela Mexicana?
Las estrategias de enseñanza son procedimientos o recursos que el docente utiliza de manera deliberada para mediar el aprendizaje de sus alumnos. No son sinónimo de "actividades": una actividad puede existir sin intención pedagógica clara; una estrategia siempre responde a un objetivo, un momento del proceso y un perfil de grupo específico.
La NEM, tal como la describe la SEP en sus planes y programas de estudio 2022, retoma esta distinción con claridad. El modelo ya no concibe al maestro como el centro del aula, sino como un profesional que diseña experiencias de aprendizaje situadas en la realidad de su comunidad.
Un estudio publicado en Dialnet sobre la implementación de metodologías activas en primaria documenta que, aunque la mayoría de los docentes comparte los principios del modelo, la transición práctica enfrenta resistencias relacionadas con la formación inicial y la carga administrativa. La buena voluntad no alcanza sin acompañamiento pedagógico sistemático.
La NEM reconoce que no existe una receta única para enseñar en un paístan diverso como México. Los docentes tienen autonomía profesional para adaptar contenidos y estrategias según el contexto de sus estudiantes, pero esa autonomía exige criterio pedagógico, no improvisación.
La formación docente ante la NEM requiere estrategias diversificadas que vayan más allá de los talleres de actualización tradicionales. El cambio pedagógico real ocurre cuando el maestro tiene espacio para reflexionar sobre su propia práctica, no solo cuando recibe información nueva.
Diferencias clave: estrategias de enseñanza vs. estrategias de aprendizaje
Una confusión frecuente en la literatura pedagógica, y en muchas salas de maestros, es usar ambos términos como si fueran lo mismo. No lo son, y entender la diferencia afecta directamente cómo planeas.
| Dimensión | Estrategias de enseñanza | Estrategias de aprendizaje |
|---|---|---|
| ¿Quién las ejecuta? | El docente | El alumno |
| Propósito principal | Mediar y organizar el aprendizaje | Procesar, organizar y retener información |
| Tipo de control | Externo (diseñado intencionalmente) | Interno (autorregulado) |
| Ejemplos | Pregunta detonadora, proyecto, debate estructurado | Subrayado, mapa mental propio, autoevaluación |
| ¿Cómo se evalúa? | Por la calidad de las condiciones creadas | Por el desempeño del estudiante |
Cuando diseñas una secuencia didáctica, tomas decisiones sobre estrategias de enseñanza. Cuando le enseñas a tus alumnos a resumir o a formular preguntas sobre lo que leen, estás cultivando estrategias de aprendizaje. Ambas son necesarias; confundirlas lleva a planear actividades que no tienen ancla pedagógica.
Tipos de estrategias de enseñanza según el momento del proceso
La clasificación más útil para la planeación divide las estrategias en tres momentos: antes, durante y después de la instrucción. Esta organización conecta directamente con la taxonomía revisada de Anderson y Krathwohl (2001), que jerarquiza los procesos cognitivos desde recordar hasta crear, y permite al docente diseñar con intención progresiva en lugar de acumular actividades sin hilo conductor.
Pre-instruccionales: preparar el terreno cognitivo
Las estrategias pre-instruccionales activan conocimientos previos y establecen el propósito del aprendizaje antes de que comience la secuencia. David Ausubel identificó los "organizadores previos" como puentes cognitivos entre lo que el alumno ya sabe y lo nuevo que va a aprender. Sin ese puente, la información nueva queda aislada y se olvida pronto.
Ejemplos concretos:
- Lluvia de ideas estructurada: no libre, sino guiada con una pregunta detonadora específica que active el esquema correcto.
- SQA (Sé, Quiero saber, Aprendí): la primera columna activa conocimientos previos de manera visible para el docente y el alumno.
- Imagen o situación provocadora: genera disonancia cognitiva antes de introducir el tema, lo que aumenta la disposición a aprender.
Co-instruccionales: sostener el proceso mientras ocurre
Son las estrategias que acompañan la construcción del aprendizaje. Aquí entran los mapas conceptuales, los organizadores gráficos, las preguntas intercaladas y, cuando el contenido lo exige, la instrucción directa explícita.
El criterio clave: un mapa conceptual que el estudiante construye es más valioso que uno que el docente proyecta en la pantalla. La diferencia entre ambos es quién procesa la información.
Post-instruccionales: consolidar y transferir
Las estrategias post-instruccionales cierran el ciclo de aprendizaje. Van más allá del resumen: buscan que el alumno evalúe su propia comprensión y aplique lo aprendido en contextos nuevos.
Ejemplos efectivos:
- Exit tickets con una pregunta de aplicación o metacognición, no de memorización.
- Debates o puestas en común donde el alumno debe defender su comprensión con argumentos.
- Productos de aprendizaje (infografía, propuesta de solución, video corto) que demuestren competencia real, no solo reproducción de contenido.
Metodologías activas: del aprendizaje significativo a la práctica
La NEM promueve formalmente cuatro metodologías activas como ejes de la práctica pedagógica: el aprendizaje basado en proyectos comunitarios, el aprendizaje basado en la indagación con enfoque STEAM, el aprendizaje basado en problemas y el aprendizaje-servicio.
Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP)
El ABP organiza el aprendizaje alrededor de un producto o solución real que tiene relevancia para la comunidad del alumno. Un estudio de caso publicado en SciELO México analiza la implementación del ABP en primaria y documenta que los proyectos conectados con problemas locales generan mayor motivación y participación que los proyectos de tema genérico desvinculados del entorno.
Para aplicarlo en tu planeación:
- Elige una situación problemática de la comunidad escolar o local que sea comprensible para el grupo.
- Define el producto final antes de comenzar: el "artefacto" que demostrará el aprendizaje.
- Mapea los contenidos curriculares que se abordan durante el proceso, no después.
- Diseña puntos de evaluación formativa a lo largo del proyecto, no solo al final.
Aprendizaje Basado en Problemas
A diferencia del ABP, este enfoque parte de un problema abierto para que los alumnos investiguen y construyan conocimiento de manera colaborativa. Funciona especialmente bien en ciencias naturalesy matemáticas, donde el pensamiento inductivo es fundamental.
La diferencia operativa con el ABP: en el ABP, el producto es el centro; en el aprendizaje basado en problemas, el proceso de resolución es el aprendizaje en sí mismo.
Enfoque STEAM
Las metodologías integradas de ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas (STEAM) favorecen el desarrollo del pensamiento crítico y la formación ciudadana activa. Su principal reto en México es la coordinación entre docentes de distintas asignaturas, que rara vez comparten tiempo de planeación.
Aprendizaje- Servicio
El aprendizaje-servicio combina aprendizaje curricular con acción comunitaria real. La Revista Iberoamericana de Educación describe el aprendizaje-servicio como una práctica expansiva y transformadora porque modifica no solo al alumno, sino al entorno en que aprende.
— Revista Iberoamericana de EducaciónEl aprendizaje-servicio combina en una sola actividad el aprendizaje de contenidos, competencias y valores con la realización de tareas de servicio a la comunidad.
Es importante que los docentes registren y reflexionen sobre sus propias experiencias de aprendizaje-servicio como contribución al conocimiento colectivo.
Inclusión y neurodiversidad: estrategias para alumnos con TDAH y autismo
La educación inclusiva no es una buena intención: es una obligación legal y pedagógica. La Ley General de Educación y los lineamientos de la NEM establecen que todos los alumnos, incluyendo quienes tienen TDAH, autismo u otras condiciones, tienen derecho a recibir ajustes razonables dentro del aula regular.
Estos ajustes no requieren recursos extraordinarios en la mayoría de los casos. Requieren intencionalidad desde el diseño de la planeación.
Para alumnos con TDAH
- Dividir las tareas en pasos cortos y visibles: en lugar de "haz el ejercicio de la página 45", escribe los pasos en el pizarrón con instrucciones secuenciadas.
- Alternar el tipo de actividad cada 15-20 minutos: trabajo individual, trabajo en equipo, actividad con movimiento. La variación sostiene la atención mejor que la repetición del mismo formato.
- Retroalimentación inmediata: señales visuales o fichas que indiquen avance sin esperar a la evaluación final. El alumno necesita saber que va bien antes de terminar.
- Ubicación estratégica: cerca del docente, con menos distractores visuales en el campo de visión directa.
Para alumnos en el espectro autista
- Anticipar la estructura de la clase: un horario visual al inicio de la sesión reduce la ansiedad ante lo inesperado. Cuando el alumno sabe qué viene, puede participar con más seguridad.
- Dar tiempo de procesamiento adicional: el silencio no significa falta de comprensión. Esperar sin presionar es una estrategia, no una omisión.
- Ofrecer múltiples formas de respuesta: escrita, oral, con dibujo, con movimiento. No todos los alumnos demuestran lo que saben de la misma manera, y la flexibilidad en el formato no reduce el rigor del aprendizaje.
- Instrucciones sin ambigüedad: "haz lo que puedas" no funciona para muchos alumnos en el espectro. "Escribe tres oraciones sobre el tema usando los conceptos del cuadro" sí funciona.
El DUA es el marco más práctico para pensar en inclusión sin generar planes individuales para cada alumno. Pregúntate: ¿cómo presento la información de múltiples formas? ¿Cómo permito que mis alumnos demuestren lo que saben de distintas maneras? ¿Cómo mantengo el compromiso de todos? Esas tres preguntas reorganizan la planeación completa.
La inteligencia artificial como aliada en la planeación didáctica
Uno de los cambios más concretos en la práctica docente reciente es el uso de herramientas de inteligencia artificial para apoyar la planeación. La IA no reemplaza al docente; puede reducir el tiempo que los maestros dedican a tareas repetitivas: formatear documentos, buscar ejemplos, generar variaciones de una actividad para diferentes niveles de dominio dentro del mismo grupo.
Plataformas como Flip Education permiten a los docentes mexicanos generar misiones de aprendizaje alineadas con los programas de la SEP, con actividades diferenciadas y recursos de evaluación integrados. El tiempo que se ahorra en la planeación técnica se puede invertir en la reflexión pedagógica que sí requiere criterio humano.
Formas concretas de usar IA en tu planeación:
- Generar variantes de una actividad para distintos niveles de dominio dentro del mismo grupo.
- Crear preguntas detonadoras adaptadas a la realidad local de tu escuela y comunidad.
- Producir rúbricas de evaluación a partir de los aprendizajes esperados del plan de estudios vigente.
- Sugerir proyectos comunitarios relacionados con los contenidos del bimestre.
La IA puede generar recursos, pero no conoce a tus alumnos ni a tu comunidad. Úsala como punto de partida, nunca como destino. Siempre revisa, adapta y contextualiza lo que produce antes de llevarlo al aula.
Guía paso a paso: Cómo diseñar una planeación didáctica efectiva
La planeación didáctica semanal que la SEP solicita a los docentes no tiene por qué ser un trámite burocrático. Cuando está bien diseñada, es la herramienta más concreta para aplicar estrategias de enseñanza con intención. Este flujo integra todo lo que hemos revisado:
Paso 1. Define el aprendizaje esperado con precisión No copies el aprendizaje esperado del libro de texto directamente. Trádúcelo en términos operativos: ¿qué va a poder hacer el alumno al final que hoy no puede? Usa los verbos de la taxonomía de Anderson y Krathwohl (analizar, evaluar, crear, comparar, diseñar) para elevar el nivel cognitivo más allá de la memorización.
Paso 2. Elige tu estrategia según el momento ¿Qué estrategia pre-instruccional usarás para activar conocimientos previos? ¿Cuál co-instruccional sostendrá el proceso durante la clase? ¿Cómo cerrarás con una estrategia post-instruccional que permita transferencia o metacognición?
Paso 3. Selecciona la metodología activa más adecuada No todas las semanas se realizan proyectos extensos. A veces una discusión socrática bien facilitada genera más aprendizaje que un proyecto mal diseñado. Elige la metodología según el contenido, el tiempo disponible y el perfil del grupo, no según la tendencia del momento.
Paso 4. Diseña los ajustes razonables desde el inicio No los agregues al final como nota al margen. Desde el diseño pregúntate: ¿cómo participará el alumno con TDAH en esta actividad? ¿Cómo evaluaré a quien está en el espectro autista sin cambiar el nivel de exigencia curricular?
Paso 5. Define la evidencia de aprendizaje ¿Qué producirá el alumno que demuestre que aprendió? Una evidencia no es necesariamente un examen: puede ser un producto concreto, una presentación oral, una reflexión escrita o una demostración práctica ante el grupo.
Paso 6. Planea la evaluación formativa en puntos específicos ¿En qué momentos durante la clase obtendrás información sobre la comprensión de tus alumnos para ajustar sobre la marcha? Los exit tickets al final, las preguntas circulares a la mitad y la observación estructurada desde el inicio son formas de evaluar sin interrumpir el flujo del aprendizaje.
Una planeación bien hecha dice: "Creo que si hago A y B, mis alumnos van a poder hacer C." Si no funciona, no la descartas: la analizas y ajustas. Eso es práctica reflexiva, y es la base de cualquier estrategia de enseñanza que mejora con el tiempo.
Lo que esto significa para tu práctica docente
Las estrategias de enseñanza no son un catálogo de técnicas para elegir al azar. Son decisiones pedagógicas que responden a preguntas concretas: ¿a quién estoy enseñando?, ¿qué quiero que aprendan?, ¿en qué momento del proceso están?, ¿cómo lo voy a saber?
La NEM ofrece un marco que prioriza metodologías activas, autonomía docente y vinculación comunitaria. Ese marco tiene sentido pedagógico, aunque su implementación enfrenta retos reales de formación, recursos y diversidad de contextos. Como documentan investigaciones sobre la percepción docente de la NEM en Tamaulipas y otras entidades, la gestión escolar y el acompañamiento institucional son factores decisivos en si las estrategias nuevas llegan o no al aula.
Los docentes que están logrando resultados dentro de este modelo comparten algo concreto: no esperan condiciones perfectas para experimentar. Empiezan donde están, con lo que tienen, y registran lo que funciona.
Si quieres comenzar con algo esta semana, elige una sola estrategia de cierre que aún no usas, un exit ticket, una pregunta de metacognición, un breve producto de aplicación, y observa qué te dice sobre la comprensión de tus alumnos. Esa información vale más que cualquier calificación de examen parcial.



